domingo, 3 de marzo de 2013

Pruebas embriológicas


El estudio de los embriones de los vertebrados nos da una interesante visión del desarrollo evolutivo de los grupos de animales. En las primeras etapas del desarrollo embrionario de los vertebrados podemos comprobar como la semejanza entre dichos embriones son asombrosas. Las células que conforman a los embriones, en las primeras etapas, no adquieren un grado de especialización que las hace ir diferenciándose de las otras células de otra especie. Por ejemplo, todos los embriones de vertebrados poseen cola y arcos branquiales en las primeras fases del desarrollo embrionario. Más tarde, a medida que avanza el desarrollo, algunos animales conservan estas estructuras, mientras que otros las pierden. Parece evidente que los embriones que presentan características similares tienen un antecesor común.
Fijémonos en la imagen, en la primera etapa de desarrollo, los embriones son muy parecidos entre sí y conforme van creciendo se diferencia convirtiéndose en seres vivos completamente diferentes. Esto quiere decir que todos los seres vivos procedemos de donde mismo y que al cabo del tiempo hemos ido evolucionando hasta ser lo que somos. Esto también explica que los vertebrados seamos muy parecidos anatómicamente y tengamos en común muchos órganos homólogos.





Por este hecho, Haeckel enunció en 1866 la teoría de la recapitulación que se resume en: la ontogenia es una recapitulación de la filogenia, es decir, la ontogénesis o desarrollo individual, es un compendio de la filogénesis o desarrollo histórico de la especie.

En los comienzos del darwinismo, Haeckel destacó como defensor y propagador de las ideas de Darwin y por sus estudios en embriología, con los que aportó pruebas a la teoría de la evolución.


Para Haeckel, la ontogenia de un organismo, es decir, las distintas formas por las que pasa en su desarrollo desde la fase de huevo hasta adulto, es una recapitulación de su filogenia, es decir, de las distintas formas por las que han pasado sus antecesores en la evolución. Realmente, la ley biogenética de Haeckel no se cumple tal como él la propuso. Las distintas etapas en las ontogenias de los vertebrados se parecen entre sí tanto más cuanto más próximas estén a la etapa inicial de huevo y se van diferenciando tanto más cuanto más próximas estén a la fase adulta. El parecido no es entre determinada fase embrionaria y la fase adulta del antecesor evolutivo, sino entre distintas fases embrionarias.


Bibliografía:
http://ecociencia.fateback.com/pruebasevol/pruebasevolucion.htm
http://kapaocmc.blogspot.com.es/2010/10/pruebas-embriologicas.html

María Núñez Cánovas

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