jueves, 5 de marzo de 2015

Hallada una posible nueva especie humana en Asia

En 2013, la paleoantropóloga María Martinón-Torrés encontró unos restos fósiles muy interesantes en el yacimiento chino de Xujiavao.
Son un hueso de la cara de un niño y varios dientes de cuatro humanos que vivieron hace entre 60.000 y 120.000 años en el norte de China. Los investigadores que los han analizado no saben a qué especie humana pertenecieron.
“No se corresponde ni con un Homo sapiens, ni con un neandertal (las especies humanas que habitaban durante ese periodo) ni con un Homo erectus clásico (la especie que habitó Asia)”, explica Martinón-Torres; podrían pertenecer a otra especie humana desconocida y ya extinguida.
La española no propone una nueva especie humana, sino que desmonta otras hipótesis más razonables.
Los dientes encontrados tienen rasgos de neandertales y otros más propios de Homo erectus. En cualquier caso, no son dientes de Homo sapiens, los humanos modernos.
 “Puede ser un posible descendiente de un Homo erectus clásico no extinto”, reconoce Martinón-Torres. Pero serían unos Homo erectus  con rasgos hasta ahora considerados como neandertales, que habrían sobrevivido a la desaparición de toda su especie. “O pudiera ser otra cosa no catalogada”, recalca la paleoantropóloga.
Los autores proponen otras hipótesis para los fósiles de Xujiayao: Aquellos dientes podrían haber pertenecido adenisovanos, una nueva población de humanos descubierta en 2010, Siberia, descrita a partir de un par de dientes, un hueso del dedo meñique y su ADN. Los restos siberianos pertenecieron a una joven de hace unos 40.000 años, un periodo que coincide con el de los humanos del yacimiento chino. Sin embargo, la única forma de confirmar que Xujiayao es un denisovano es consiguiendo ADN de éstos y comparándolo con los fósiles siberianos.
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Otros expertos son más escépticos con el hecho de que se trate de una nueva especie. Erik Trinkaus, Universidad Washington (EE UU), ha analizado restos de los homínidos de Xujiayao, detectando rasgos primitivos y otros típicamente neandertales. Sin embargo, no piensa que se trate de una nueva especie.
 “Lo que han documentado es que una forma arcaica de humano, no neandertal, persistió en el norte de Asia oriental en la etapa más reciente del Pleistoceno, de manera similar a lo que ocurrió con los neandertales en occidente”, opina el investigador.
Chris Stringer, por su parte, cree que la singularidad de los fósiles de Xujiayao podría explicarse por “la introgresión de ADN entre poblaciones arcaicas”, es decir, la posible descendencia entre diferentes tipos de seres humanos la que haya originado este ser.
“Espero que con el trabajo de los próximos años y conociendo todavía mejor el registro fósil asiático podamos acabar sabiendo a qué pertenecen", concluye Martinón-Torres.


Bibliografía:

http://elpais.com/elpais/2014/10/27/ciencia/1414414600_398558.html

http://100ciamcnews.blogspot.com.es/2014/12/hallada-una-posible-nueva-especie_4.html

miércoles, 4 de marzo de 2015

Cuarto y mitad

La inesperada noticia de que los pollos tienen una representación mental de los números, y que consiste en una línea que crece de izquierda a derecha como el eje de las abscisas que estudiamos en el colegio, se presta como pocas a la chanza y la cuchufleta: dos alitas y pico, cuartos traseros, álgebra en la pollería, contando plumas, cuarto y mitad, para qué seguir. Fíjense, sin embargo, en que el descubrimiento posee una profundidad que no es fácil encontrar en las páginas de información política. Ay, amigos, ¿no eran las matemáticas uno de los logros más hondos de la razón humana, su distintivo más bruñido, el pasaporte que nos diferenciaría de las bestias en el día del juicio? ¿Es que vamos a dejar que los pollos nos arrebaten esa bienaventuranza? ¿Qué vendrá después? ¿El lenguaje, la caligrafía china, la fonética inglesa? ¡Basta!
Y sin embargo esta noticia tiene más de un siglo y medio de antigüedad: la anunció Darwin con su teoría de la evolución, que predecía que las cualidades humanas que tanto enorgullecían a nuestros filósofos y teólogos no eran sino meras desviaciones cuantitativas de la mente de un mono, productos provisionales de una leve pendiente que empezó a ascender en la noche de los tiempos, y de la que ni siquiera tenemos la constancia de ser el destino final. Que ahora estemos hablando de pollos y no de monos puede resultar particularmente humillante, pero en realidad no altera el fondo del argumento. Somos biología, y en geología nos convertiremos.
No acabamos de aprender la lección. Algunos pioneros del pensamiento moderno, como el lingüista Noam Chomsky, el evolucionista Stephen Jay Gould y el filósofo John Searle han vuelto a caer en el error de considerar la mente humana como un salto cualitativo que nos separa del resto de la creación, en un intento desesperado de situarnos de nuevo en la cúspide de un sistema que tal vez ya no fuera divino, pero que seguía pareciendo milagroso, como si la biología tuviera que haber hecho una cosa realmente rara para producirnos. De nuevo el mismo error contra el que ya tuvo que luchar Copérnico. Darwin supo pensar mejor que todos estos pensadores de la modernidad. No le den más vueltas: somos un producto más de la evolución. Es la lección que nos acaba de dar un pollo.



ENCONTRADO EL HUMANO MÁS ANTIGUO



ENCONTRADO EL HUMANO MÁS ANTIGUO




La mandíbula del primer homoComo en muchas familias, el árbol genealógico del género humano se emborrona a medida que nos remontamos hacia el origen. Conocemos a nuestros padres, abuelos, bisabuelos... pero llega un punto en el que reyes y aristócratas son indistinguibles de esclavos o bandidos. Así las cosas, la mayor pregunta que uno puede hacerse es quién estuvo en la copa del árbol, quién fue el primer humano. Un equipo internacional de arqueólogos cree haber encontrado en África lo más parecido a esa persona: el miembro del género Homo más viejo hallado hasta la fecha, que nos envejece como especie medio millón de años. El 29 de enero de 2013, Chalachew Seyoum, un etíope que estudia en la Universidad Estatal de Arizona (EE UU), descubrió un oscuro diente sobresaliendo de la tierra y pronto dio con más restos. Los restos, encontrados en Ledi-Geraru (Etiopía), consisten en la mitad izquierda de la mandíbula inferior con cinco dientes. Con el tiempo, este nuevo género de homínidos comenzó a manejar herramientas (Homo habilis), a caminar erguido (Homo erectus), y a desarrollar grupos sociales cada vez más complejos en una historia de éxito evolutivo de la que formamos parte los más de 7.000 millones de Homo sapiens que habitamos el planeta. En los libros de evolución humana, la historia de nuestro género se acababa hace unos 2,3 millones de años. El nuevo fósil presenta un homínido justo de ese periodo y en plena metamorfosis. En un estudio publicado en science Seyoum explica junto a un equipo de científicos de EE UU, Reino Unido y Etiopía que el fósil tiene una interesante mezcla de rasgos modernos y primitivos. Por un lado, ya tenía los dientes más pequeños que caracterizaron al género Homo. Por otro, su barbilla era australopiteca. Los detalles del hallazgo se publican junto a otros dos trabajos que refuerzan que este es el primer miembro del género Homo. El primero, aparecido en Nature, considera que este nuevo homínido fue el ancestro de los Homo habilis. El segundo es un estudio de fósiles de animales hallados en Ledi-Geraru que confirma que la zona era ya un entorno árido de sabana y arbustos, no una selva. Ledi-Geraru está a solo unas decenas de kilómetros de Gona, donde aparecieron las herramientas de piedra más antiguas que se conocen. “Hasta ahora no había ningún fósil que correspondiera a esas herramientas, no sabemos quién las hizo, y ahora por fin pueden atribuírsele a este nuevo Homo”, resalta Carlos Lorenzo, arqueólogo del equipo de Atapuerca e investigador del IPHES. La aparición de este fósil “descarta” a otros candidatos a ser los primeros ancestros de nuestro género.
Los Neardentales dividían el trabajo en sexos



 Hallazgos recientes han mostrado que los neandertales también tenían cultura, hacían dibujos y usaban adornos y símbolos que apuntan a un pensamiento complejo. Ahora, un nuevo trabajo desvela otra similitud más entre nuestra especie y la de aquellos primos que se extinguieron hace unos 35.000 años: también ellos dividían el trabajo por sexos.
Hasta ahora se habían encontrado pruebas de que las sociedades de cazadores y recolectores de Homo sapiens separan el trabajo por sexos, algo que aún siguen haciendo pueblos como los Hadza de Tanzania. Una de las pruebas de esta división del trabajo se puede encontrar en los dientes. La boca se convierte en una tercera mano y los incisivos se usan, por ejemplo, para sujetar un trozo de piel o de carne y, mientras se sujeta con una mano, se corta con la otra ayudados de una herramienta de piedra. En ocasiones la herramienta choca con los dientes y deja unas marcas características que les sirven a los paleoantropólogos para estudiar los usos “culturales” de esa tercera mano. varios estudios han demostrado evidencias de que las marcas de este tipo son diferentes en hombres y en mujeres, lo que evidencia una especialización de las tareas.
Los resultados desvelan que, en general, las mujeres presentan más estrías en sus dientes y que, además, estas son más largas de las que se encuentran en hombres. También se han encontrado diferencias por sexos en otro tipo de lesiones en el esmalte y la dentina relacionadas con el uso de la dentadura para sujetar objetos.


Según el trabajo “todos los individuos usaban probablemente el mismo tipo de herramientas, pero el tipo de tareas, el tipo de material que cortaban (por ejemplo carne fibrosa o blanda) y el número de repeticiones, variaban según el sexo”. Esto “podría significar que había una separación por sexos”, similar, dicen los autores, a la que se observa en los cazadores recolectores de hoy en día.



http://elpais.com/elpais/2015/02/18/ciencia/1424247255_571984.html


http://www.csic.es/buscar?p_p_state=maximized&p_p_lifecycle=1&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_struts_action=%2Fcontentviewer%2Fview&p_p_id=contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_nodeRef=workspace%3A%2F%2FSpacesStore%2F313769ee-8ffb-4dc6-920f-5a22f4f671c8&p_p_mode=view&contentType=article

martes, 3 de marzo de 2015

LA EVOLUCIÓN DE UNOS PECES PARA TREPAR CON LA BOCA





Sicyopterus stimpsoni trepando por una cascada


Según un nuevo estudio, un pez hawaiano utiliza el mismo mecanismo para trepar y comer.
Cuando tiene que trepar por cascadas, el Sicyopterus stimpsoni, también llamado gobio Nopili, se deja realmente los dientes.
Este pez. de 2,5 centímetros de largo, utiliza las ventosas de su boca y el estómago para trepar por acantilados de Hawái.
Debido a que su hábitat puede verse perturbado con facilidad, por una gran tormenta, por ejemplo, suele trepar por cascadas para volver corriente arriba.
Sin embargo, según Richard Blob. biólogo de Clemson University, no se sabe cómo evolucionó esta extraña criatura para recorrer distancias verticales de hasta 30 metros (el equivalente energético de una persona corriendo una maratón).
Ahora, un estudio de Blob y su equipo publicado en la revista PLOS ONE muestra que utiliza los mismos movimentos para trepar que para comer algas.
Sin embargo, antes de poder estudiar el pez, el equipo tenía que atrapar uno, algo que resultó ser muy difícil, pues son peces muy rápidos y escurridizos.
Cuando consiguieron ejemplares suficientes, los llevaron a un laboratorio de Hawái y los grabaron alimentándose de algas y trepando estimulados por agua. <<Habrían trepado por una manguera si se la hubiéramos puesto>>, bromea Blob.
Al observar después los vídeos, el equipo descubrió que los peces utilizan los mismos movimientos en los dos casos. Por ejemplo, el ángulo y la distancia a la que sobresale la mandíbula superior son csi idénticos en ambos comportamientos.
Esto sugiere que, en algún momento de su evolución, el gobio adoptó un comportamiento para una nueva finalidad, fenómeno conocido como exaptación, por el que las especies <<reutilizan un comportamiento y lo perfeccionan para hacer algo completamente diferente>>.
El clásico ejemplo de exaptación es el de las plumas de las aves, comenta Blob, <<que es posible que evolucionaran desde una finalidad de aislamiento para ser utilizadas para volar>>.
Aunque se desconoce qué comportamiento tuvo lugar primero, el resultado es un pez perfectamente adaptado.
<<Es increíble lo bien que encaja en su hábitat>>, concluye Blob.


                                 

                                     Imagen de un gobio Nopili (Sicyopterus stimpsoni)


BIBLIOGRAFÍA:

http://www.nationalgeographic.es/noticias/animales/evolucion_peces_trepan_boca





Aseguran haber encontrado el "eslabón perdido" de la evolución humana

Un equipo de científicos han presentado al mundo el esqueleto fosilizado de un mono con rasgos parecidos al de los actuales lemures de 47 millones de años de antigüedad que podría ser el eslabón perdido de la evolución humana. El fósil, al que han llamado Ida, ha sido presentado en Nueva York.

Esta criatura va a enseñarnos nuestra conexión con el resto de mamíferos. Nos conecta directamente con ellos. El descubrimiento de 95% del esqueleto de un mono-lemur ha sido descrito por los expertos como "la octava maravilla del mundo", y consideran que se ha completado la búsqueda de una conexión directa entre los humanos y el resto del reino animal que inició Charles Darwin hace 200 años con la Teoría de la evolución.

Según ha expresado el investigador sir David Attenborough, Darwin "se habría emocionado" de haber visto el fósil porque expresa lo que el ser humano es y de dónde procede.

Los investigadores han concluido que no fue un simple lemur sino un lemur mono porque se encuentra a caballo entre ambos grupos y además se sitúa en la cercana línea de los humanos. Investigando en secreto "esta pequeña criatura va a enseñarnos nuestra conexión con el resto de mamíferos. Ese nexo que decían que estaba perdido ya no lo está más.

El fósil de la mona Ida, de unos 53 centímetros de altura, ha sido investigado en secreto durante los últimos dos años por un equipo internacional de expertos en fósiles. Ida tiene en vez de garras uñas como las de los seres humanos y sus pulgares opuestos, lo que la sitúa en el inicio de la raíz de la evolución humana.

Estuvo colgada en un pared durante 20 años, fue desenterrada por una cazador de fósiles aficionado hace unos 25 años en Messel Pit, un antiguo cráter volcánico cerca de Franckfort. El coleccionista la limpió y la colocó en un poliéster de resina. El propietario no tenía ni idea de la importancia única del fósil y simplemente lo contemplaba como un cuadro. En 2006 le ofrecieron más de un millón de euros.













EL NUEVO ANTEPASADO DE LOS DELFINES

El paleontólogo peruano Mario Urbina, que trabajaba con su equipo en la Cuenca del desierto de Pisco (Perú), ha encontrado fósiles pertenecientes a una extraña familia extinta de delfines marinos, los escualo-delfínidos, emparentados con los amenazados delfines del Ganges y el Indo que, a pesar de las apariencias similares, no están directamente relacionados con los del Amazonas y el Yangtsé.

Los huesos pertenecen al Mioceno, una época que data de más de 16 millones de años, cuando aparecieron los primeros simios y empezaron a hacerse reconocibles los mamíferos y aves modernos. La nueva especie, bautizada como Huaridelphis raimondii, aumenta la biodiversidad conocida de escualo-delfínidos y se posiciona como la especie más pequeña conocida de esta familia.
Aunque los escualo-delfínidos se conocen desde hace algún tiempo, "estos pequeños delfines" son raros en el registro fósil, y hasta ahora sólo se habían encontrado en algunas localidades (Argentina, Francia, Italia y la costa este de EEUU). 
"La calidad de los fósiles coloca a estos especímenes como algunos de los mejor conservados de esta familia poco común", explica el autor principal del estudio, el doctor Olivier Lambert, del Instituto Real de Ciencias Naturales de Bélgica.Además, otro de los autores del estudio, Giovanni Bianucci, afirma que "sin duda" hallarán pronto nuevos "delfines extintos de la misma edad geológica", pues, según explica Olivier Lambert, la Cuenca de Pisco es una 'zona caliente' de la paleontología de los mamíferos marinos. "Todavía nos queda mucho trabajo para finalizar el estudio de este lugar", concluye el doctor.



La 'zona caliente' de la evolución cetácea

La Cuenca de Pisco es uno de los mejores lugares para el estudio de la evolución de los cetáceos, puesto que allí se han encontradoriquezas paleontológicas como ballenas con barbas fosilizadas, un cachalote raptorial gigante e incluso un delfín-morsa. El doctor Lambert afirma que "durante los últimos 30 años se han descrito muchas especies de mamíferos marinos fósiles en función del material de la Cuenca de Pisco, que posee excavaciones que van desde el Eoceno al Plioceno", con lo que pueden esconder fósiles de hace más de 50 millones de años.


BIBLIOGRAFÍA

http://www.elmundo.es/ciencia/2014/09/11/540efbd8ca4741b93e8b458b.html